NO DESPIERTES EL AMOR ANTES DE TIEMPO

DAILE AVILA

6/24/20242 min lezen

Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Por los corzos y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera (Cantar de los Cantares 2:7)

El libro Cantar de los Cantares o Cantar de Salomón en la Biblia narra una preciosa historia de amor.

Algunas interpretaciones consideran que los amantes protagonistas de la historia son Jesús (el novio, el amado) y la iglesia (la novia, su amada). En el verso 2:9 de este libro leemos: Mi amado (Jesús) es semejante al corzo, O al cervatillo.

Por otra parte, uno de los significados del verbo conjurar es rogar encarecidamente con alguna forma de autoridad algo. De este modo, puede considerarse que en el verso 2:7, el autor pide, ruega en el nombre de Jesús, ruega por el Dios todopoderoso que no despertéis al amor antes del tiempo señalado.

En ocasiones, la ansiedad por encontrar a la persona correcta a quien amar, la impaciencia por vivir nuestra verdadera y única historia de amor, el temor por pensar que ha pasado demasiado tiempo y esa persona no llega, el miedo a quedarse solo puede llevarnos a amar antes del tiempo señalado, a forzar el amor trayendo graves consecuencias. Creer en Dios implica también confiar en sus tiempos y propósitos.

La naturaleza revela la gloria de Dios y nos expone sus misterios. Antes de que una semilla germine dando lugar a una pequeña planta que tendrá preciosas flores y deliciosos frutos, ocurren procesos muy importantes que no son visibles para el hombre. Debajo de la superficie del suelo, la semilla absorbe agua y nutrientes, que serán de vital importancia para garantizar el crecimiento y viabilidad del embrión. Por lo que esta etapa de preparación es esencial en el desarrollo de las futuras plantas. Así también sucede en nuestras vidas mientras esperamos en Dios. Durante el tiempo de espera, Dios va trabajando en nuestros corazones, transformando nuestra alma, Él va nutriendo nuestro espíritu con su palabra para enseñarnos a vivir a plenitud las bendiciones que traerá a nuestra vida, para mostrarnos la verdad del amor, de las relaciones interpersonales y para hacernos entender el genuino propósito del matrimonio en última instancia. Este proceso de nutrición y capacitación espiritual es necesario para que el amor se desarrolle de forma saludable.

Espera en Dios. Llegado el momento, Él despertará el amor, Él hará germinar toda semilla destinada a ser flor y fruto y todo fluirá sin dificultades para bendición de nuestra vida y para su gloria. Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora (Eclesiastés 3:1).
Dios te bendiga más.